Steve Vai nos levanta del asiento en los Jardines del Botánico

18 de julio, Jardín Botánico (MADRID)

Teníamos ganas de ver a uno de los pocos guitar hero que además de virtuoso nos parece un genio. La ocasión se daba en el Jardín Botánico de la Universidad Complutense dentro de la programación de Las Noches de Botánico. Steve Vai no colgó el cartel de entradas agotadas, pero sí dispuso de un nutrido público. él se encargó de ponernos en pie en más de una ocasión para mayor desesperación de los celosos guardas de seguridad. Sí, por que incomprensiblemente el evento era con entrada numerada y sentado. Un horror. Y para colmo lo dicho, el equipo de seguridad se tomó muy en serio su cometido (nos estuvo persiguiendo por todo el recinto y hasta nos amenazó con echarnos si no nos sentábamos). "Pero es que yo no quiero sentarme, coño", "O te sientas o te echo". Al final lo dio por imposible. El resto del público sí que se tragó el concierto sentado, y en alguna que otra ocasión se animó a levantarse a aplaudir, bajo la amenazadora mirada (again) del segurata. Tampoco nos dejaban hacer fotos, ni con el móvil!!. Nos estábamos encendiendo, pero al final la cordura y la cerveza nos hicieron relajar y estar a lo que íbamos. Y a lo que íbamos era a un chou espectacular, pulcro, nítido y potente, entretenido (y mira que ya es difícil en un concierto todo instrumental. Satriani, aprende). Steve Vai ha tocado por todo el mundo con los más grandes músicos, pero su status actual le permite decidir con quién colaborar, e incluso, darse el gustazo de girar por el aniversario de uno de sus discos más célebres. 25 años contemplan ya a Passion and Warfare, donde Vai dio una vuelta de tuerca a los sonidos de su guitarra y de paso a la industria discográfica de la época, que no veía mucho futuro en sacar discos principalmente instrumentales. Pero como explicó durante el concierto, era una cosa que se le puso entre ceja y ceja, que tenía que sacar aquella música que no paraba de martillearle la cabeza. Y es que Steve Vai siempre ha sido un músico pasional e invita a serlo a todo el mundo. Prueba el momentazo en que subió al escenario a dos espontáneos del público y les invitó a componer una canción y él y la banda la tocarían. Hasta la afortunada chavala pudo tocar la guitarra mágica de Steve Vai (con él a su espalda, claro). Comenzó el evento a eso de las nueve de la noche, aún con luz y la luna asomando entre los árboles. La cosa prometía con Bad Horsie de su también aclamado Alien Love Secrets y recordando aquella memorable escena de la película Crossroads. Luego se enfrascó en temas más recientes como The crying machine o Gravity Storm. Y a continuación se metió en harina con el disco que nos ocupa. Lo tocó íntegro, e incluso simuló el cambio de cara del disco con un pequeño descanso que hizo tras tocar For the Love of God, momento de los más aplaudidos y aclamados de la noche. Para el corte The Animal presentó a su amigo Joe Satriani que se tocó el tema a través de la pantalla de vídeo (supuestamente en vivo) con el resto de la banda. Lo mismo sucedería más adelante en la segunda parte del chou con el tema The audience is listening, en esta ocasión con John Petruci como estrella invitada, y donde Vai demostró que es humano con un notable muñón en uno de los solos. Sonrió y medio se disculpó y siguió quemando el mástil. Y ya en la recta final del concierto el mismo escenario pero esta vez para rememorar a uno de sus ídolos, Frank Zappa, con quien interpretó Steve's Spanking. Todo esto le daba un aire fresco, dinámico y divertido al concierto. También fue entretenido el momento comentado antes en que dos personas del público le tararean una melodía que él y la banda se encargaron de reproducir. Luego ya hubo tiempo para poco más. Terminó rozando las 12 de la noche con Racing world y Fire graden suite IV. Vamos a destacar aquí la increíble banda que lleva en directo Steve Vai, especialemente el batería Jeremy Colson, con una base así es difícil no dar un buen concierto. Texto y fotos: GómeZ
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