27 FEBRERO, AUDITORIO DE MURCIA
Crece sin parar la figura de Alondra Bentley, folksinger de las de verdad, que puede considerarse la revelación del año en el panorama independiente nacional, después de la edición de su debut, el delicioso Ashfield Avenue, y de un continúo ir y venir por las carreteras españolas, tocando en múltiples plazas ante públicos de todos los tipos y pelajes. Trayectoria ésta que no parece tener cima aparente: si ayer nos deleitó con la Orquesta de Cámara de Murcia, en breve emprende su primera gira por territorios anglosajones.
El Auditorio de Murcia, a rebosar para tan insigne ocasión, con un heterogéneo público que comprendía niños, señoras de edad avanzada, la fauna nocturna de la escena murciana al completo y alguna tipología más. En el escenario, la incomparable voz de Alondra arropada por su banda -esos dos músicos (Xema y Caio) capacitados para tocar múltiples instrumentos, entre los que conté contrabajo, acústica, ukelele, piano, banjo, acordeón, coros- más un trompetista que iba y venía dependiendo del tema. La acústica del Auditorio -una autentica maravilla- terminó de rematar la jugada; resulta practicamente imposible explicar con palabras la miríada de detalles, armonías y musicalidad que desprendían el mencionado cuarteto, sin lugar para aspavientos escénicos de ningún tipo, inmóviles en su interpretación de los temas de Ashfield Avenue -más alguna joya nueva- ante un ensimismado público (particularidad de los conciertos de Alondra: el aforo al completo en estado de auténtica hipnosis) que prorrumpía en cerradas ovaciones continúamente.
Cuándo salió a escena el cuarteto de cuerda de la Orquesta de Cámara de la Región el cuadro quedó definitivamente completo, alcanzando niveles de joya sónica a recordar mucho tiempo. Los violines y el chelo se adaptaron cómo un guante a la mano de Alondra, que ha alcanzado un nivel espectacular de confianza en sí misma, su banda y su música. Si ya estaba el pescado vendido de antemano -para qué lo vamos a negar- al jugar en casa, con éste añadido el tramo final se desarrolló entre oleadas de entusiasmo general, más la extraña, aunque poco utilizada en ésta ocasión, faceta cómica del ángel: ¿Lo hace a caso hecho o resulta graciosa de puro encantadora?. Vuelta al ruedo de Alondra, que merece triunfar en su casa por todo lo alto, cómo así ocurrió: 2 bises y el público puesto en pié aplaudiendo a rabiar para despedir a los 8 gigantes que nos habían ofrecido tamaña exhibición. Me causó gran emoción ver a esta estrella, que me ha puesto unas cuántas copas, certificando su reinado. Atentos, esto acaba de empezar.
FOTOS: INMA GOMEZ (RATED-MUZIK)





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