13 FEBRERO, 12 Y MEDIO, MURCIA
Ser grande y rebosar talento no implica tener éxito masivo. La historia está repleta de casos de artistas y bandas que se han tenido que conformar con una nota a pié de página, cuándo bien merecían grandes titulares. Cómo en el caso de nuestros protagonistas absolutos, los demoledores GALLON DRUNK, que han tenido que subsistir a base de pluriempleos variados -James Johnston, hacha y alma mater, ejerce de teclista-guitarrista en los Bad Seeds y firma habitualmente bandas sonoras- y proyectos cómo el que nos ocupa, junto a LYDIA LUNCH, reina de la setentera nowave neoyorquina.
Tres cuartos de entrada en el 12 y Medio para asistir a un ceremonial rock ´n roll de los que quitan la respiración. En el escenario, tres instrumentistas armados con batería, guitarra, saxo y órgano despliegan un auténtico infierno sónico, plagado de potencia, matices y, et voala, sin presencia alguna de cibernética alguna. Válvulas. Marshall y Hammond para rock cavernario y sudoroso, blues pervertido, riffs deudores de hard rock, ruido contundente y sinuoso, extraído directamente de los huesos.
Sobre el pandemonium, MS. LYDIA LUNCH, vieja gloria neoyorquina dedicada a recitar -porque de cantar ni jota- diversos textos muy en su línea de siempre -Kill your sons, etc, etc-. A la Lunch no se le pueden negar tablas y fuerza escénica, pero dónde James Jonhston y los suyos muestran auténtico poderío, la neoyorquina sólo desempolva viejas formas: ya está bien de textos supuestamente transgresores -no a día de hoy, Lydia, los 70 pasaron hace mucho-, de gastar pinta de vecina iracunda borrachuza y de no tener la menor idea de lo que significa entonar.
El tema es que con tamaña banda lo mismo da. El entramado sónico de GALLON DRUNK vale por sí mismo todo el concierto. Sólo 3 músicos sonando cómo un auténtico vendaval, destilando autenticidad por todos los poros -éste cronista fué peinado por el mástil de un espásmodico Jonhston en dos ocasiones- y dejando a la altura del betún a la gran mayoría de las bandas emergentes que estan desfilando por el Microsonidos. Cacharrería analógica, arte, pasión, furia. Rock ´n roll. Y el teatro de Lydia Lunch completando una mano ganadora, un auténtico puñetazo de los que te deja sin aliento y boqueando, ansioso de recibir más. GALLON DRUNK son grandes entre los pequeños, diga lo que diga la historia sobre ellos.
Abrieron la noche DOLLSQUIMIA, híbrido de tecno, distorsión y ruidetes variados. Harían bien en centrarse en componer buenas canciones, en vez de darle tantas vueltas a las atmósferas y el look. Recomendable para jovenzuelos con nulos conocimientos musicales.





Enviar un comentario nuevo