18 de diciembre, Islington Academy, Londres
Desde las gélidas tierras británicas y aunque dicho calificativo pueda parecer algo pretencioso, dadas las actuales circunstancias meteorológicas patrias, donde no hace mucho tiempo que he instalado mi residencia, acudí a presenciar el bolo de la banda danesa The Raveonettes, con motivo de la presentación de su reciente último disco In and Out of Control en la abarrotada sala londinense Islington Academy, con una capacidad aproximada de unas 1000 personas e inmejorables condiciones acústicas y sonoras.
Envidias sanas a parte, y centrándonos en lo que dio de sí la hora y media de recital de la banda, a través de una puesta en escena sobria, destacando la presencia en primera línea de la pareja formada por Rose Wagner y Sharin Foo, alternando voces o cantando al unísono, empuñando sus respectivas guitarras, tras ellos, un bajista y un percusionista de pie.
Los nórdicos demostraron, sin duda, que se encuentran en su mejor momento, con un mas que notable ultimo álbum, que si bien es cierto, no imprime excesivas novedades con respecto a sus anteriores trabajos, con tintes mas poperos, quizás, temas como Gone Forever, Bang o Last Dance estas dos ultimas como bises, siguen destilando ese sello inconfundible de rock añejo, No faltaron temas mas antiguos como Let's Rave On o Love in a Trash Can. También, como perfecto tándem que forma la pareja, hubo tiempo para un tema en solitario sobre el escenario para Sharin Little Animal y otro para Rose Buried you today. Canciones muchas de ellas evocadoras a los años 50 y 60, a base de acordes sencillos y con una manifiesta y reconocida influencia de aquellos grupos de antaño con los que no pocos progenitores nuestros montaban sus guateques a golpe de vinilo de The Ronettes o The Shagri-Las, pero sin dejar de lado su propuesta personal a base de acordes sencillos y ritmos primarios envueltos en esa particular nube sonora que logran a partir de guitarras distorsionadas y entrelazadas entre sí.
Un concierto en definitiva que mereció la pena, y muy propicio para acompañar una dura y fría noche de invierno londinense, que los daneses supieron impregnar con ese aire retro e íntimo de canciones melódicas y algo melancólicas alguna de ellas.
En lo que respecta al escenario, una vez mas me hizo reafirmar lo lejos que estamos aún de poseer en donde quiera que sea de la península, una sala de similares características o que cuanto menos, haga sombra a alguna de las que he podido conocer fuera de nuestras fronteras, véase Nueva York, Londres o Berlín, ciudades, que si bien es cierto son grandes capitales, ¿acaso Madrid no lo es?.
Texto & fotos: Wet boy





Enviar un comentario nuevo