MARVEL: EL LARGO CAMINO DE LA INOCENCIA A LA VIOLENCIA

En 1963 Martin Goodman -Director Editorial de Marvel por entonces- ordena a Stan Lee la concepción de una colección propia para Spiderman, tras su estreno en sociedad en un número de Amazing Fantasy que obtuvo espectaculares ventas. El año anterior se inicia la serie de Los cuatro fantásticos, y no mucho después tiene lugar el nacimiento de The incredible Hulk, Iron Man o Thor. Estos personajes culminan la transición de Marvel desde el género pulp al tebeo de superhéroes.

Stan Lee, auténtico creador de las líneas maestras por las que se regiría Marvel durante muchos años, hace especial hincapié en el tratamiento de los superhéroes como personajes de doble cara: todos ellos son humanos con unas vidas personales harto complejas, que en absoluto se corresponden con sus superpoderes. Comienza asi unas fantástica operación de identificación entre lectores y heroes, con problemas tan usuales cómo el cuidado de la familia, la incapacidad para llegar a fin de mes o el imposible equilibrio emotivo -los legendarios problemas de Spiderman con las mujeres- debido a su esquizofrénica vida.

El enorme éxito que genera este planteamiento conduce a Lee a profundizar más aún en el reflejo social de los conflictos superheróicos. El universo Marvel (un vasto crisol de personajes que se cruzan entre sí, provocando diversos cambios en todas las colecciones, en lo que se conoce cómo la continuidad Marvel) comienza a desarrollar sus aventuras en mitad de los conflictos sociales de la época: La lucha por los derechos civiles, Vietnam, los movimientos ecológicos, los hippies, el peligro nuclear y un largo etc), buscando  -y consiguiendo- un auténtico efecto "espejo" que culmine la identificación de su target con el producto Marvel.

La tercera pata en la que se apoyan las aventuras Marvel es cierto carácter inocente: los héroes Marvel se enfrentan a grandes desafios en sus dos vidas, pero siempre salen victoriosos sin que se produzcan grandes pérdidas, físicas o morales. Las batallas en las que se ven envueltos nunca reflejan sangre o auténtica violencia. La cara superheroica de los personajes es amable: Spiderman puede verse envuelto en episodios que se antojan francamente peligrosos, pero NUNCA sufre realmente a nivel físico. Quizá tenga fiebre alta, un brazo en cabestrillo o algún breve episodio de agotamiento, pero no se aprecian auténticas huellas en su salud. Lo mismo pasa con sus principios éticos, que nunca se ven empujados hasta el punto de trasngredirlos. El auténtico drama se desarrolla en su vida emotiva, con un sinfín de rupturas, adicciones (Iron Man es alcohólico), perdidas de empleo, desarraigos varios y, en resumen, una total incapacidad para mantener una vida normal. La línea de la violencia, la muerte y los valores de marca nunca es traspasada, salvando algunos aislados episodios cómo la muerte de Gwen Stacy o la de Bucky. 

Bajo esas tres premisas la Marvel atraviesa 3 décadas, con diversos problemas empresariales y algunas años de agotamiento de modelo creativo. En los 80 Frank Miller comienza a agitar la coctelera de las intocables directrices Marvel, con las imprescindibles BORN AGAIN y ELEKTRA ASSASIN.  En la primera encontramos a un Daredevil sumido de lleno en un mundo oscuro cómo pocos, plagado de violencia, drogas, putas y muerte. En ELEKTRA ASSASSIN Miller estamPA un puñetazo encima de la mesa, sumergiéndonos de lleno en un delirante universo de locura y crimen organizado desde la administración USA. El dibujo, a su vez, comienza a cambiar, eliminando los colores planos del popart para empezar a mostrar aspectos plenamente pictóricos.

En el año 2006 se culminan los esporádicos acercamientos del comic marvel a una visión más cruda de la realidad. El mundo ha cambiado: los atentados del 11-S trastocan completamente la visión del pueblo USA, y se inaugura una era de miedo e inseguridad, que faculta a Bush para iniciar una disparatada caza de brujas que empieza por el recorte de las libertades personales del pueblo americano. Joe Quesada, editor en jefe, tira de la vieja tradición Marvel de reflejar los problemas sociales de la actualidad para encargar a MARK MILLAR -guionista rompedor dónde los haya- la creación de CIVIL WAR, un comic crossover -cruce de múltiples series en lo que se denomina "evento anual Marvel"- en el que las líneas rojas se traspasan completamente. Los superhéroes se ven enfrentados entre sí, con unos niveles de violencia explícita -reflejados graficamente con total claridad- nunca vistos antes. Los símbolos de toda la vida -Capitán América, Nick Furia- pasan a la clandestinidad, enfrentados a la administración USA. La gente muere, los superhéroes sangran. Se produce una completa fractura social, con los héroes demonizados por el gobierno, los medios de comunicación y la sociedad en general. El miedo y la paranoia campan por doquier.

A partir de aquí, las diversas colecciones Marvel sufren una auténtica transformación, que lleva gestándose años antes: Las señas de identidad que caracterizan a los personajes se rompen; Daredevil lidera La Mano -una maravillosa secta de asesinos ninja creada por Miller- en la muy oscura Tierra de Sombras. Nick Furia comanda una masacre en Latveria en Secret War. Los Nuevos Vengadores operan desde la clandestinidad, envueltos en una nube de mentiras y secretos de estado. La serie del Capitán América guionizada por Brubaker transcurre entre explosiones de violencia, asesinatos crueles y actitudes antes impensables, culminando en la muerte del símbolo máximo. Los XMEN de Grant Morrison se consumen en historias llenas de impacto psíquico y dolor. Joss Whedon se cepilla a Kitty Pride y se queda tan ancho.

El culmen de todo esto son (algunos) momentos de la serie ULTIMATE MARVEL, que deja para la historia momentos realmente demoledores, cómo La Mole devorando viva a La Avispa. Galactus ya no es un tío gigante con un casco, sino una entidad que acaba con toda vida existente sobre un planeta por medio de una sonda psíquica que produce locura homicida, para culminar la jugada con un virus que devora la carne de todos los seres vivos. Los MARVEL ZOMBIES se adentran directamente en el gore, sin repudio alguno. Los miembros de X-FORCE conforman un comando asesino -asi tal cual-. Lobezno da rienda suelta a su faceta de depredador sin piedad. 

Los fans de toda la vida sufrimos una reacción inicial de repulsa, para luego descubrir fascinados que estas historias nos tocan mucho más de cerca que la vieja guardia y su visión naif de un mundo que, actualmente, es un auténtico muestrario de veneno. Ya no se puede confiar en nada ni en nadie. Y los héroes se ven afectados, cómo nosotros, en la mejor de las tramas posibles. No os perdaís esta etapa de Marvel, porque es apasionante, y verdad pura.

 

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