MADRID ES RUIDO FEST

 

El pasado 2 y 3 de diciembre se celebró la primera edición de Madrid es Ruido Fest en la sala Moby Dick. Un festival creado por la promotora Indypendientes y con un marcado propósito de apoyar a las bandas emergentes y patrias en esto del noise, el posypunk y en shoegaze. Pero el reclamo la primera jornada lo ponían los británicos The Telescopes, banda seminal del spacerock y noise de los 90s, y la segunda jornada los jienenses Automatics, también veteranos en la escena. 

 

La remodelada sala Moby Dick ofreció un sonido más decente que lo que nos tenía acostumbrados, lo que enriqueció la experiencia y favoreció a las bandas que, sintiéndose más cómodos, pudieron desgranar lo mejor de sus repertorios con la intensidad que se esperaba. Como fue el caso de los valencianos Ghost Transmission el primer día con su frenético noise pop con ritmos marciales e hipnóticos. Así para empezar (no llegamos a la banda Motel 3) fue una auténtica bofetada sónica que nos desperezó con presteza. Vamos, que nos puso a bailar a todos como poseídos. Muy interesantes.

 

Les siguieron los madrileños Celica XX, ya con más bagaje, pero más autocomplacientes y con un setlist que se nos antojó plagado de altibajos, menos directo que los predecesores. Intercalando temas más enérgicos plagados de punk noise con otros más melancólicos y dreampop. Tal vez el corto espacio de tiempo de que disponían sumado a que tienen un fondo de armario más extenso les hizo querer presentar todas sus armas musicales a una, lo que se nos antojó un set disperso. El público así lo entendió también a ratos y les otorgaron respuestas más tímidas que a sus predecesores. Finalizaron invitando al escenario a guitarra y cantante de los triunfadores de la noche (con permiso de Telescopes) Ghost Transmission y un posterior desarrollo noise.

 

La expectación fue subiendo al acercarse la hora de la banda reclamo de la jornada. The Telescopes prometían un directo memorable y era casi unánimemente el comentario más oído durante el cambio de escenario "yo lo vi en el 92 y fue demoledor", etc… Y la verdad es que no pudo dejar indiferente a nadie su chou (ni siquiera a la clientela habitual de la sala que se acercó al final del concierto cuando dejan acceder gratuitamente. Esperaban a su DJ favorito pinchando sus temas de Extremoduro, Pereza y Leyva y preguntaban "pero esto es ruido, es una música infernal¿no?". No tardaron en abandonar la sala). Y es que Stephen Lawrie ofreció su repertorio completo de gritos, ruidos y desvaríos para deleite de los fans más acérrimos de la banda. Su ultimo tema consistió en 20 minutos de puro ruido y noise con Lawrie realizando sonidos guturales com invocando al demonio. Muy intensos, no aptos para estómagos sensibles.

 

La segunda jornada del festival ofreció un corte más pop y menos experimental o aguerrido que la jornada del viernes. Para los asistentes a los dos días supuso y alivio, pues el sonido y propuestas del viernes fueron intensas y agotadoras (bailando) después de una dura semana de trabajo. De hecho, las camareras de Jagger que deambulaban por la sala ofrecieron más chupitos del infernal brebaje que el viernes. Se notaba que las pilas estaban cargadas de nuevo y había expectación por disfrutar del enigmático chou de Automatics o Berlina. También llegamos tarde y apenas pudimos ver los últimos acordes de la banda que abría la jornada, los madrileños Somos la Herencia. Berlina disfrutaron de un sonido excepcional que enfatizó sus melodías pop al más puro estilo The Cure y recibieron una buena acogida por parte del público. Les siguieron los gallegos Chicharrón que pretendieron ser intensos pero con escasa suerte pues sus composiciones no ofrecieron sorpresas más allá de pisar el pedal de distorsión con un bombo a negras. 

 

Para cuando Automatics decidieron salir a escena (se nos hizo eterno el cambio de escenario) la sala se presentaba llena. Los fans más hardcore de la banda llegaron para su chou exclusivamente. Y tal vez el que sólo disfrutó del concierto de Automatics se podría ir con la sensación (errónea) de asistir a un festival menor, ya que el concierto de los jienenses fue un auténtico bodrio con un sonido mucho peor que las bandas precedentes. IMHO (como dicen los angloparlantes) es que Automatics no levantan ya pasiones desde su comeback allá por 2013, y no se puede vivir eternamente del pasado. O tal vez simplemente no tuvieron su noche.

 

En definitiva, un par de noches en la sala Moby Dick muy interesantes e intensas que esperamos que se repitan y que el Madrid es Ruido Fest haya llegado para quedarse y ofrecer más veladas intensas y memorables de noise y phsychedelic rock.

 

Texto y fotos: GómeZ

Fotos automatics: @nocnarphoto (haciendo gala de ubicuidad esa noche en el concierto de Frank Carter)

 

2-3 DE DICIEMBRE, SALA MOBY DICK (MADRID)

REF: 2-3 DE DICIEMBRE, SALA MOBY DICK (MADRID) // Stock: .