Juan Moneo “El Torta” (1952- 2013). De cómo conocí a un genio.

El pasado 31 de Diciembre se cumplieron tres años de la desaparición de Juan Moneo “El Torta”, es probable que los no muy duchos en la música autóctona más universal que tenemos, el noble arte del flamenco, no sepan de quién se trata.  Estamos hablando de quizás uno de los cantaores más relevantes de los últimos 30 años desde la desaparición de Camarón, junto con el también recientemente fallecido Lebrijano y por supuesto, Enrique Morente. Tras casi diez años veraneando en la costa gaditana, concretamente en la localidad de Sanlúcar de Barrameda, próxima a Jerez,  cuna de la manzanilla, las marismas y  los caballos.

En una urbanización próxima al Bajo de Guía, puerto donde se sitúa el embarcadero por el que se cruza el río Guadalquivir hacia el Coto de Doñana, fui testigo por primera vez de su arte una calurosa tarde de agosto , recién llegado de un interminable viaje desde la capital, me recibía un torrente de voz incontrolado que emanaba desde los propios cimientos del edificio, en una de las terrazas interiores , sorpresa mayúscula ante tamaño espectáculo inesperado que me daba la bienvenida me dejó por un momento desconcertado para después disfrutar de una forma discreta y anónima del tablao improvisado.

 Siendo más conocedor de la vida bohemia del Torta, el vecino, que habitaba a escasos metros de mi apartamento, cuya fama se repartía entre los clásicos chismorreos provenientes de vecinos más preocupados en propagar sus exabruptos y vida disoluta, y otros tantos que profesaban verdadera pasión por una forma de vida, auténticos correligionarios y devotos del arte del Torta, erigido como icono viviente del flamenco, con permiso del Camarón, no dando a estos últimos la oportuna credibilidad y pecando de cierta arrogancia capitalina por mi parte.

Es así como aquel verano comencé a reconocer lo afortunado que era de poder cohabitar al menos una quincena al año con esa leyenda viva. Y a conceder in situ la correspondiente veracidad sobre algunas de esas habladurías que navegaban entre el bulo y la verdad a medias,  a todos aquellos que afirmaban que para ser testigos de su arte era tan sencillo como alimentar el genio de la lámpara mágica a base de determinadas sustancias (llega a dedicar una canción a la maldita la heroína), es ahí donde El Torta podía llevarte o no, no existía compromiso implícito en la ilógica de los genios,  al éxtasis o a la compasión. Agazapado en el jardín de las delicias estivales sin la suficiente valentía o vergüenza torera no encontraba el momento de acercarme a conversar con él, ni mucho menos pedirle un arranque por bulerías, harto difícil así en frío y a bote pronto.

Tuvo que pasar casi un lustro para que en el otoño de 2013 me topara en Madrid con un cartel anunciando un ciclo de flamenco en el que se incluía la actuación de Juan Moneo “El Torta” como veterana figura destacada entre un selecto grupo de noveles cantaores en una de esas plazas especiales, el Auditorio Nacional de Música,  que consagran, como a un torero Las Ventas, ante un respetable que entiende pero hay que ganárselo. En el caso del Torta era indudablemente un reconocimiento a su carrera profesional que quizás llegaba demasiado tarde. El recital, de apenas tres cuartos de hora, sirvió no sólo para certificar aquello de lo que fui testigo directo aquella tarde de Agosto, sino también para mostrar el deteriorado estado de salud en el que se encontraba. Fragilidad que supo solventar con un concierto memorable que conquistó al público desde el primer minuto con una voz más quebrada que nunca por el devenir de la vida,  pero transmitiendo ese magnetismo especial de sentimiento y pasión que emanan directamente del alma, como solo los genios lo saben hacer. Algunas semanas después El Torta fallecía en la misma urbanización a donde yo llegaba todos los veranos, sumido en el ostracismo, como un mito más incomprendido, alejado de los grandes focos y a la sombra de cualquier fenómeno mainstream.

                                                                                                                                                                                                           Wet bøy

 

           “A muchos si sacan la voz así se les parte la aorta. Yo pago las consecuencias de mi forma de cantar y de vivir”

       Juan Moneo “El Torta”

                                                                                                                                                                       

 

 

REF: el torta opinion 28-01-2017 // Stock: .