DCODE, SE ACABÓ EL VERANO

 

Muchas opiniones distintas resuenan en nuestros oidos en torno a la edición de 2016 del festival Dcode.

Que si no hay sombras, que no tiene criterio estilístico, que si es un corta y pega, que si es un festival de retales, que si el público es muy variado y asi es imposible no aburrirse porque siempre hay momentos en los que no te gusta lo que suena, que si esta en Dcadencia….

La verdad es que tanto los detractores como los defensores siempre tienen parte de razon en sus planteamientos. Lo que es cierto es que el mayor punto a favor del Dcode es su caracter de festival urbano, que es el que cierra la temporada festivalera, y que si bien sus carteles adolecen de una “linea editorial” clara, es una excelente excusa para reunirse con los amigos y alargar en cierta manera el procrastinador verano.

Lo que esta claro que les hace falta es mas zonas de sombra para evitar la lipotimia de facto que se sufre entre las 12 y las 19 horas si te atreves a ponerte delante del escenario a ver a cualquier artista.

Cuando quisimos entrar en el recinto, ya habían actuado Petit Pop y Nothing but Thieves, y llegamos a la carpa justo cuando Belako lanzaban el último acorde de su último tema.

Asi que aprovechamos la breve pausa antes del siguiente en la lista para curiosear el recinto, de lo cual desistimos al instante ante la más que posible insolación a la que nos exponíamos a semejante hora del día.

Si la sombra se hubiera podido comprar con tokens, habría sido el superventas del día.

Leon Benavente comienzan puntuales su set. La aparente inmovilidad y apatía del grupo es explicada por Abraham Boba que nos relata que por un goyesco incidente de manteo, sufre de un esguince que merma su conocido histrionísmo escenico. Tambien aprovechan los

Leon Benavente para quejarse de la hora y el escenario. No obstante, nos ofrcen un show compacto y potente, pero, aparte de las excusas varias, adivinamos un cansancio subliminal en la banda.

Muchos bebes y niños entre el respetable. Mucho padre y madre condenando a la sordera a sus vastagos. Mucho sol y poca sombra. Mucho sudor. Los de Boba cierran con Soy Brigada ante un público entregando coreando el riff de guitarra del tema. Extasis parroquiano.

Nos desplazamos entre la jauría que abandona el escenario pequeño siempre buscando la esquiva y cotizada sombra, hacia el 2.

La ganadora del concurso promete. una delicada Cintia Lund toma un escenario gigantesco arrinconada junto al foso ante un recinto despoblado. Aun asi, la sueco-canaria despliega con soltura y timidez a partes iguales su repertorio de pop neofolk delicado, que engancha al escaso publico. Habra que seguirle la pista de cerca.

Nos vamos al escenario de al lado, al principal, a ver a los británicos Bear´s Dean, que libran también batalla con el astro rey y el otrora deporte nacional de la siesta para congregar nuevos adeptos. Aunque parece que un nutrido grupo de devotos corean las letras de su pop elegante con matices folk y alternativos, y los muchachos del grupo, en su primera visita a la piel de toro, estan emocionadisiomos por una respuesta que no se esperaban de público y conexión. Correción sobre las tablas.

Cual hormigas, condenadas perpetuamente al eterno trasiego, nos desplazamos de vuelta a la carpa para ver la propuesta de Bambikina. Una solista acompañada de grupo que la arropa para desarrollar un pop liviano con tintes de folk y ñoñez a partes casi iguales. No acabamos de hacer nuestro oido a tanto azucar, y como los muros de Jericó nos derrumbamos al escuchar las trompetas.

Y ademas no nos queremos perder al señor M Ward, que sin su Zooey Deschanel seguro que se vuelve mas atrevido.

Y nada mas arrancar corroborabamos que estabamos en lo cierto. Un repertorio basado en el rock mas alternativo, enraizado en el folk (mal llamado) “americana” y tintes pop para acompañar su arenosa voz, anclado en los medios tiempos. Bueno el truco de hacerse acompañar por vejestorios para parecer mucho mas joven, pero Ward ya hace mucho tiempo que no tiene el carnet joven de transportes. Desarrolla su propuesta con ese aire de inadaptado e incomprendido que nos huele mucho a plastelina. Aun asi su repertorio es solvente y entretenido. No estamos ante Tom Waits (ni de lejos), pero el chico lo hace bien.

Como el astro rey sigue apretando mas que hacienda, las hormigas nos acercamos a la zona de prensa para ver si hay suerte y vemos a alguna estrella de relumbron, pero sólo sacamos en claro algo con lo que humedecer el gaznate.

Justo cuando nuestra mano entraba a la nevera para alcanzar alguna de las escasas y cotizadas aguas, aparecen Eagles Of Death Metal para una de las entrevistas.

Pues nada. Aprovechando el desparpajo natural del señor Hughes, uno de los pocos que siguen a pies juntillas la rock&roll way of life, nos acercamos.

Oye Jesse, que si os hago una foto. Pos vale. Venid p´aca guys, y pose al canto. Majos y cercanos a más no poder. Habrá que ver luego en las tablas cono se mueven estas bestias pardas que, a la tercera, han conseguido actuar el el foro.

Y despues de la breve rock&roll star life, casi si tiempo, al escenario principal para ver a Jimmy Eat World, que de negro cuasi riguroso descargan frenéticamente sus temas de rock enérgico y su mezcla de géneros con reminiscencias emo en una batidora revolucionada que hace girar la cabeza del adolescente y nutrido grupo de fans que corean sus letras, y exhiben pancartas de apoyo y cariño.

Que bonito.

Nos avisan de que sacan nuevo álbum el 21 de octubre y que nos van a tocar algunos temas nuevos a ver si el respetable da su beneplacito. Se benefician tambien de ser uno de los pocos grupos que no tienen contraprogramación en otros escenarios, y logran reunir (y hacer botar) a un nutrido grupo de público. Lo bueno es que por fin da la sensación de que ésto se esta calentando ( y no por el sol esta vez), y el festival comienza su efervescencia.

Nos vamos corriendo a ver a Dagny. Está en las antípodas de nuestra línea editorial, pero esta chica tiene algo. Desde el minuto uno se entrega y transmite su energia en forma de pildoras de pop bailable entre bases pregrabadas y sonidos en vivo de su banda. Un sorpresón. De una veintena de personas al comienzo de su show, consiguio poner a bailar y, mas importante, a sonreir a casi la carpa completa. Si sigue así que tiemble la Swift.

Con el buen rollo en los bolsillos nos vamos al dos a ver que cuece Oh Wonder. El duo despliega su soul pop elegante, con atmósfera y ecos r&b, para el regocijo de los misfits que se agolpan en las primeras filas. Un regalo auditivo tras haber masacrado nuestros timpanos durante ya varias horas. No es que seamos fans del grupo, pero consiguieron hilvanar una actuación bastante buena, entre guiños y chasquidos de dedos.

Y todo preparado para una de las atracciones principales del Dcode. EODM se preparan en el principal. El foso comienza a estar concurrido. Incluso el sol tiñe el ambiente con una pátina dorada como si quisiera dar un barniz y brillo cálido y especial al momento. EODM no defraudan. Su rock&roll ácido con mezcla de stoner y gamberrismo es apuesta segura. Tras unos pequeños problemas técnicos( la voz apenas se oía), pusieron a botar a todo el respetable. Incluso los niños y familias, ahora en la trasera del césped o lo que sea, seguian el contagioso ritmo de la banda. Vale que no inventan la pólvora, pero dan lo que prometen, diversión. Todos son unos animales escénicos, pero Jesse Hughes es mucho más. Una bestia parda que no paro de hablar, vacilar y bailar durante todo el show. Incluso "pidió" saber que tipo de cigarrillos estaba fumando el público cuando un intenso olor a plantas medicinales invadió el escenario. “Pasadme uno de esos cigarritos de jazz, anda...” genio y figura. Asi se resarcieron EODM de los dos intentos fallidos de tocar en la capital del reino. Y vaya si lo hicieron. De lo mejorcito que hemos visto hoy, de largo. Dos guitarras, bajo y bateria poniendo patas arriba el festival.

Si alguna pega le podemos poner es que si sumamos todo el tiempo que se dedica a hablar y vacilar, igual hubieran podido tocar un par de temitas más.

Esperemos que ya la cosa no decaiga. Como tenemos un ratillo nos vamos a la carpa a ver a Carla Morrison. Buen sonido, algo de público. Voz poderosa pero ni rastro de nada mas alla de la pose, y poco más. Tener un grammy no es sinonimo de ser la bomba. Por mucho que seas amiga de Love of Lesbian.

La cosa no mejora mucho con Zara Larsson en el dos. Su r&b es perfecto, sus bailarinas dan espectaculo. Sus músicos solventes. Millones de visitas de sus temas y videos. Ella canta que te mueres, a pesar de sus brackets, pero como ya no somos quinceañeros bailongos o maduros trasnochados, nos vamos por piernas a aprovechar un poco de relax. Será que ya no estamos en la onda, o que en ésta no queremos estar.

Con Love Of Lesbian vamos a ver su comienzo de show y luego nos escaparemos a hacer otra incursion a la carpa para ver que nos ofrecen los Garden City Movement. Lo sentimos por ellos pero preferimos explorar nuevos horizontes, además de que nos parece que el grupo se ha adocenado un poco despues de ser “masivos”, y repetir siempre el mismo show no es que nos atraiga mucho. Las poses y el impostamiento no son buenos compañeros de viaje.

Y estamos con los Garden City Movement. Estos cuatro jovenes de aspecto estudiadamente desaliñado pergeñan una música bailable en plan disco y funk con mucha atmósfera. Podriamos decir, salvando las distancias, que son unos M83 más etéreos. tocando sobre bases de atmósferas y algún arreglo rítmico, con guitarras, bajos, teclados, percusiones e incluso bateria electrónica consiguen un equilibrio muy orgánico y analógico en sus temas. El público bailaba divirtiendose. Y no fueron pocos los que no se quedaron a ver a Love Of Lesbian. Lo que mas nos gusto es que todo esto lo hacían tocando de verdad. Una de las sorpresas positivas del festival. Les seguiremos la pista.

Después otra vez las prisas para llegar al dos a ver a Kodaline. Otro de los, a priori, fenómenos de masas de la noche para el sector mas joven del público, que abarrotaba las primeras filas para disfrutar y corear las composiciones de sus ídolos. Debemos de estar haciendonos mayores para no enterarnos de qué es el aquel que parece ser que tienen. Jugar a ser Coldplay de mayor no tiene ningún aliciente para nosotros.

Y tras ellos, quizas el plato fuerte de la noche para el sector más amplio de público del festival.

Bunbury aterrizará en breve en el uno para ofrecernos la versión comprimida de su Mutaciones Tour, donde repasa y retuerce grandes éxitos de su carrera tanto en solitario cono con Héroes del Silencio. Nosotros, que ya lo hemos visto en mas ocasiones, sabemos que el maño es apuesta segura. Nos falta ver cómo se desenvuelve en el terreno festivalero. Comienza su show con Iberia Sumergida, entre el delírio de sus parroquianos, y sigue desgranando éxitos encadenados de sus diferentes etapas, con un tamiz distinto a cada uno de ellos, auque alguno es, como Que Tengas Suertecita, Despierta o Por que las cosas cambian, muy fieles al original. La verdad es que el público bailaba y coreaba los temas. Es muy dificil no saberselos casi de memoria si has pasado tu juventud en este pais. Esto y un acertado set que navegaba por los temas mas “susceptibles de ser bailables” de su carrrera hizo que probablemente fuese lo mejor de la noche, y el artista que consiguio mejor aunar la transversalidad de la audiencia del festival. Brutal su trasunto de El hombre delgado que no flaqueara jamás. y claro, si hilvanas Mar Adentro y Maldito Duende, todo, y queremos decir todo el festival corea la letra, cosa que aprovecha para bajar al foso y darse un baño de masas, pero literalmente. Tras ello cierran su set con Lady Blue. Enorme

Casi a renglón seguido nos cambiamos de escenario para ver a Jungle. este duo de shoegazers a-la-Bee Gees que puso en pie a lo que quedaba de publico del festival. Lo cierto es que no nos quedamos a ver su set completo. El shoegaze y demás zarandajas no es lo nuestro, y el falsete continuo nos carga un poco, asi que nos pudimos pasar a ver un retazo de Triangulo de Amor Bizarro, que fueron capaces de congregar bastante público en la carpa y destripar sus amplis con su version ruidista del rock mas underground. Fantasticos siempre. Nunca defraudan. Realmente uno de los triunfadores del festival, a pesar de que su horario, asistencia (a priori) de público y escenario no eran los mejores.

Hemos decidido saltarnos alguna de las propuestas de esta noche. en concreto creemos que 2 Many Djs en lugar de su encarnacion como Soulwax, es mas de lo que podemos soportar si queremos llegar vivos a ver que traje llevara puesto hoy Mark Ronson. Puede que los daños colaterales se extiendan a alguna que otra banda. La bebida energetica de la zona de prensa apenas causa el efecto anunciado. Quizás nunca lo hizo. Quizas sea todo una artimaña. Sea lo que sea intentaremos aguantar el tiron.

Lo unico malo es que nos acababamos de enterar de que el sr. Ronson se ha traido su música enlatada y va a dedicarse unicamente a pinchar.

Entonces decidimos que tenemos ya suficiente racion de shoegaze, movidas bailables y pinchadiscos, y polvo, y que el no tan presente rock en cualquiera de sus encarnaciones, hace ya rato que se fue a la francesa del festival. Nosotros haremos lo propio.

texto y fotos

nocnar tosnophal

REF: 14 DE SEPTIEMBRE, UCM (MADRID) // Stock: .