CIUDADANO TOXICOMANO (THE COCAINE DAYS)

 

Hablemos del Ciudadano Toxicomano: es un varón o mujer de entre 15 y 60 años, perteneciente a cualquier clase social; consume unos 3 o 4 tóxicos de media (lo usual: tabaco, café, alcohol, porros...), aunque un porcentaje muy alto puede acercarse las 10 sustancias diarias si le sumas las drogas farmaceúticas (Cielo Pastillero) . Su característica más acusada es la ADICCIÓN cómo forma de vida, aunque no lo crea así en absoluto; éste pequeño mapa social puede englobar al 30% de la población, unos cuantos millones de adultos...

Las drogas y toxicomanías siempre estuvieron asociadas a colectivos radicales (en este país, al menos), pero esta distinción ha desaparecido: la adicción a varios tóxicos se extiende cómo la polvora por todas partes, formando un "modus vivendi/operandi" a considerar en la escena vital española. Ahora estamos en la época de la cocaína: el Ministerio de Salud reconoce más de 600.000 consumidores habituales de perico en nuestro país, aunque yo diría que sobrepasan el millón; actualmente la noche es blanca, y la persona más inesperada se raya sin problemas. El "periodo silente" del consumo farlopero, que comenzó hace unos 6 años a escala TOTAL, está empezando a desaparecer, y ahora lo que se ve son las puntas del iceberg: gran cantidad de urgencias por arritmias, crisis de ansiedad e ingresos ambulatorios por paranoia y transtornos nerviosos. La cosa es tan heavy que el resto de drogas han quedado arrinconadas... incluso el speed, muy popular en los 80, esta considerado cómo el "hermano pobre" de la gran reina blanca. En otros tiempos la profusión de anfetaminas disponibles dejaba a la coca al margen, sólo para iniciados y gourmets... hoy en día es practicamente la única opción para el amante de los estimulantes, porque tampoco te vas a lijar de cafeína (dado que pone extremadamente nervioso)... lo curioso de todo este asunto es que el mejor compañero de drogas químicas es, naturalmente, el alcohol, el rey de copas : ¿quién desea ponerse moreno a rayas si no es tomándose unas copas?. Así, el alcohol se convierte en el vehículo para correr, TO GET HIGH, además de inseparable acompañante de los tóxicos ilegales... pero lo peor de todo es la gravísima adicción psicológica que provoca la cocaína; para ilustrar, el fenómeno de las comebolsas: chavalas sin poder adquisitivo que chupan pollas en el parking, el bater o dónde sea a cambio de un par de rayas de mierda. Lo dicho.

Por todos estos motivos, empieza a hacerse necesario y popular la voluntad de dejarlo; entre los cocaínomanos que pretenden terminar con su adicción se lleva el uso de antagonistas; un antagonista o aversivo es aquel veneno orgánico que se transforma en tal al reaccionar con el alcohol; dicho de otra manera, el sujeto toma gotas de aversivo para evitar beber, ya que la reacción física es sumamente violenta y desagradable. Su teoría -y la de cada vez más gente- es más o menos ésta: "si no bebo no me rayo, y aunque lo haga no pasaré de un par de rayitas". ¿Y por qué no tomar, digo yo, un aversivo cocaínico?; pués porque no existen, así que se emprende una vía indirecta. En cuanto al éxtasis y los pastilleros, esta redacción no dispone de información empírica porque solo se consumen en garitos de música tecno, lugares a los que nunca vamos. Estuve presente en el CREAMFIELDS, y allí de rayas nada: pirulas desconocidas, así que me consta que el problema es heavymetal del potente, y además todavía en pleno periodo silente. Os prometo que asistiremos a episodios espeluznantes en unos años. Así que la pregunta es: ¿qué vamos a hacer, adictos?; ¿seguir poniéndonos hasta las cejas eternamente?. Comprobareis que, desgraciadamente, es una opción del todo desaconsejable. Me enciendo un pito. Que os vaya bonito...

REF: 3/10/16 // Stock: .